Categoría: Poesía

Seducciones de Amalia Guglielminetti

Seducciones de Amalia Guglielminetti

Seducciones de Amalia Guglielminetti

Amalia Guglielminetti es una poetisa y escritora italiana (1881-1941). De una personalidad solitaria y con tendencia a la depresión, su obra abarca varios registros:

  • Los cuentos infantiles (Fábulas en versos (Fiabe in versi, 1916), La reina Chiomadoro (La reginetta Chiomadoro, 1923), La araña encantada (Il ragno incantato, 1923) y La carrera de las marionetas (La carriera dei pupazzi, 1925)).
  • Poesía, entre la que destaca la obra que acabo de traducir por primera vez al español, sin olvidar las novelas, los cuentos y las obras de teatro.
    Debutó muy joven como poetisa con un volumen de versos, variados en métrica e inspiraciones, en el que influyó el estudio de los clásicos italianos y especialmente de Carducci llamado Voces de juventud (Voci di giovinezza, 1903). Pero la originalidad de su temperamento se reveló en Las vírgenes locas (Le vergini folli, 1907), una serie de sonetos, en los que se encierran, con una técnica vigilante, precisa y muy personal, momentos de una feminidad agresiva y ansiosa, temblorosa aún de los primeros sabores de la vida y del placer.

Seducciones

Le siguieron Seducciones (Le seduzioni, 1909) que se presentan por primera vez al español traducidos por el escritor y traductor Javier Nodras, y El insomne (L’insonne, 1913). En ellos, la experiencia sensual es tan plena y madura que genera saciedad: la voluptuosidad, los deseos tórridos, la astucia, el refinamiento, la mentira, la embriaguez y la locura, los caprichos, la tristeza, la náusea, son descritos con sinceridad de investigación y desnudez de expresión.

Tal vez el acento más profundo de su poesía esté en esa sensación de tristeza y tedio, en la que al final se encierra el dolor estéril de la carne, al que Amalia Guglielminetti se somete realmente como víctima, mientras se ilusiona con dominarlo por una deliberada voluntad de experiencia.

De este malentendido surge una de las principales características común a su poesía, que revela el tormento sensual, pero no lo supera ni lo purifica, siempre en tonos fuertemente autobiográficos.
De sus obras en prosa (tanto cuentos como novelas y obras de teatro), cabe destacar entre estas últimas El amante desconocido (L’amante ignoto, 1911), en el que el drama de la mujer que ve desvanecerse su belleza y triunfar la juventud en el amor, se libra de la confesión lírica.
Fundó y dirigió durante algunos años una revista de novelas, Seducciones (Seduzioni, 1926).

Textos en prosa

De entre su producción en prosa, destacan:

  • Los ojos rodeados de azul (Gli occhi cerchiati d’azzurro, 1918).
  • La venganza del macho (La rivincita del maschio, 1923).
  • Cuando tuve un amante (Quando avevo un amante, 1924).
  • Tipos extraños (Tipi bizzarri, 1931).
  • En su obra para teatro, Topos y ardillas y La trampa del amor (Nei e cicisbei e Il baro dell’amore, 1926).

Ya puede comprarse Seducciones en Amazon, tanto en libro físico como en ebook.

Trece maneras de mirar un mirlo y otros poemas de Wallace Stevens

Trece maneras de mirar un mirlo y otros poemas de Wallace Stevens

Acabo de finalizar la traducción de «Trece maneras de mirar un mirlo y otros poemas» de Wallace Stevens.

Wallace Stevens (Reading (Pensilvania), 2 de octubre de 1879 – Hartford (Connecticut), 2 de agosto de 1955) fue un poeta estadounidense, adscrito a la corriente vanguardista.

En la presente antología se incluyen once de los poemas que escribió, publicados originalmente en su país natal entre los años 1916 y 1922 y que he traducido al español:

  • Trece maneras de mirar a un mirlo (Thirteen Ways of Looking at a Blackbird, 1917).
  • En las Carolinas (In the Carolinas, 1917).
  • El palacio de los bebés (Palace of the Babies, 1916).
  • Domingo por la mañana (Sunday morning, 1915).
  • El emperador de los helados (The Emperor of Ice-Cream, 1922).
  • El mísero desnudo comienza en un viaje de primavera (The Paltry Nude Starts On A Spring Voyage, 1919).
  • Conversación con una tía polaca (Colloquy with a polish aunt, 1919).
  • Anécdota del frasco (Anecdote of the jar, 1919).
  • De la superficie de las cosas (Of the surface of things, 1919).
  • Las cortinas en la casa del metafísico (The curtains in the house of the metaphysician, 1919).
  • El lugar de los solitarios (The place of the solitaires, 1919).

 

El zoo ajedrecístico: el lugar donde se encuentran los animales, el ajedrez y la poesía

El zoo ajedrecístico: el lugar donde se encuentran los animales, el ajedrez y la poesía

El ajedrez y la poesía son dos caminos que se han entrecruzado múltiples veces, probablemente desde que existen ambos. Esta colección de poemas, llamada El zoo ajedrecístico, vuelve a transitar por ellos, iniciándose con una adaptación libre de uno de esos poemas que se hermanan con el ajedrez. El poema original, escrito por Ezra Pound, me ha servido de inspiración para iniciar un camino recorrido por las piezas del ajedrez, acompañadas por diferentes animales, y también por sus campeones, que nos contemplan desde un universo poblado día y noche por peones que danzan bailes imposibles, siempre gobernados por las leyes de las matemáticas y la belleza.

Equivalencias animales en el mundo del ajedrez

El zoo ajedrecístico busca mediante el lenguaje poético encontrar una equivalencia en el reino animal a cada una de las piezas con las que se juega al ajedrez, de la torre al peón, y del pez martillo al camaleón. También, el zoo ajedrecístico, es un homenaje a todos los campeones del mundo que han existido, desde finales del siglo XIX hasta el siglo XXI, desde los lejanos tiempos de Steinitz hasta el campeón de principios de este siglo, Magnus Carlsen. Y en cada uno de esos campeones, se ha buscado una equivalencia en el reino animal a su forma de jugar, o a su forma de ser, o a sus filias o a sus fobias.

Ha sido fundamental en la escritura de este breve poemario la colaboración de la artista guatemalteca Jazmín Negro. Sus ilustraciones acompañan cada uno de los poemas, tanto los dedicados a las piezas del ajedrez, como los dedicados a los grandes campeones de la historia de este juego inmortal.

El trabajo creativo no ha seguido el orden tradicional en estos casos, donde primero se escribe el poema y luego se ilustra, o primero se buscan ilustraciones como gérmenes del texto. En su lugar, ha sido bidireccional, empezando por el texto que inspiró a Jazmín Negro, pero que continuó cuando sus primeros bocetos me hicieron reflexionar sobre la idoneidad del texto inicial, lo que me llevó a reescribirlo completamente, buscando resonancias que inicialmente me habían pasado desapercibidas. Digamos que nos hemos inspirado mutuamente y el trabajo que se encuentra en este poemario es su resultado. Encabeza esta entrada una de las ilustraciones originales de Jazmín Negro para El zoo ajedrecístico.

@ Javier Nodras (2020)

Literatura robótica

Literatura robótica

Uno de los campos del conocimiento humano que tampoco escapan a los avances de la inteligencia artificial es la creación de obras literarias, lo que podríamos llamar la «literatura robótica». Existe, de hecho, una revista en inglés con esta ambición, llamada CuratedAI, escrita por máquinas para la gente (así es su lema), en la que existe una sección de prosa y otra de poesía. Reconocen que la edición de los textos que publican es de momento un ámbito reservado a humanos, por lo que los textos pueden haber sido modificados levemente por algún humano tras haber sido generados por un algoritmo. Uno de lo poemas que publican se llama Pescado, y ha sido escrito por una red neuronal recurrente, llamada Deep Gimble II. Si lo traducimos con uno de los mejores traductores disponibles, también por supuesto con inteligencia artificial, llamado DeepL, el resultado es el siguiente:

Pescado

pescar
te gustan esas largas y negras
casas donde sus ramas ruedan
donde las flores cuelgan desnudas
agua allí
por los árboles de oro en el cielo
sobre un poco de aire
ante ti una esmeralda
mundo entre el agua pero
su sombra
como sus brillantes
el ojo parece estar cerca

Deep Gimble II, traducido por DeepL”

La única manipulación humana que reconocen en este texto es el lugar donde se producen los saltos de línea, y fue generado a partir de la palabra inicial. El algoritmo se había entrenado previamente con miles, supongo, de poemas disponibles en el dominio público.

¿Un gran poeta?

Sí, lo sé, no es un gran poema, Neruda o Lorca los tienen mejores, y Quevedo, y tantos otros, pero es el principio, no nos precipitemos.

Robots que escriben solos

Los avances en la ciencia son siempre saltos incrementales, no hay pasos hacia atrás, siempre se avanza respecto a la situación previa.

Y ello es cierto, salvo que se produzcan interferencias políticas o religiosas, por lo que podemos suponer que Deep Gimble 90 será mucho mejor poeta, y también podemos suponer pues que llegará un momento en que el mejor poeta del mundo será un robot y escribirá los mejores poemas de amor jamás escritos. Nunca se habrá enamorado de nadie. Y a nadie le importará. Tal y como ocurre en el ajedrez, un ámbito que se consideraba artístico, y en el que el campeón del mundo humano está en la actualidad muy por debajo, a años luz, del campeón del mundo robótico.

Democratización de la creación literaria

Este avance en la creación de literatura robótica supondrá que la democracia habrá llegado a la creación literaria, y podrá expandirla hasta niveles hasta ahora nunca vistos, porque cuando un humano se emociona con una obra literaria es porque el autor logró conectar en sus más íntimos sentimientos con el lector.

Dicen que nuestro escritor favorito es aquel que ha sabido expresar hermosamente nuestros pensamientos.

Y seguro que los futuros robots escritores sabrán inspirarse, no solo en las obras de los genios humanos de la literatura, sino también en el estado de ánimo de cada uno de sus lectores; en el rastro que deja en sus redes sociales, sean palabras, fotografías o emoticonos. Cada persona tendrá a su disposición una obra literaria sublime, escrita por el mejor escritor posible, e inspirada en su vida, en cualquier momento de ella, siempre que quiera. Ya nadie envidiará a las grandes musas de los grandes artistas, porque todos seremos musas de robots que escriben mucho mejor, si así lo deseamos. Ya nadie podrá enamorar a otra persona escribiéndole poemas, porque todos desconfiarán de que no hayan sido escritos por un robot, y porque dándole a un botón, el sujeto de su amor tendrá tantos como quiera.

Y los escritores, que tradicionalmente hemos sido pobres, lo seremos aún más.

¿Un triste destino, o deseable?

Puede parecer un destino triste, pero en realidad no lo es. El ser humano parece encaminarse hacia un futuro en el que las máquinas trabajen para ellos, y los ámbitos en los que serán capaces de hacerlo mejor que cualquier humano son todos los imaginables. En un futuro próximo creo que no habrá ningún lugar, ninguna actividad, ningún tipo de oficio, en la que un humano, con todas sus limitaciones, pueda superar a su contrincante robótico, porque los humanos así lo hemos querido, así los hemos diseñado. En el momento en que el ser humano consiguió que un algoritmo aprendiera por sí mismo, se rompieron todos los límites del crecimiento del conocimiento que hasta ahora conocíamos.

El ajedrez como presagio de lo que le espera a la literatura

Me parece metafórico, en este sentido, lo que ha ocurrido en el ámbito ajedrecístico. Durante muchos años, desde mediados del siglo XX, se intentó que los ordenadores aprendieran a jugar al ajedrez. y fracasaron durante cuarenta largos años. Durante ellos, no podían enfrentarse a los mejores humanos, pero cada vez jugaban un poquito mejor, cada vez había menos seres humanos capaces de vencerles. Hasta que uno venció al campeón del mundo. Desde entonces, han seguido evolucionando, pero eran algoritmos creados y manipulados de forma artesanal por programadores y grandes maestros ajedrecísticos. Es decir, la huella humana era muy palpable en la forma de jugar, en las aperturas que elegían, y a ello se añadía la proverbial capacidad de cálculo de los ordenadores. No había más.

Pero entonces llegó la inteligencia artificial y creó Alpha Zero, un programa diseñado para aprender a jugar al ajedrez solo a partir de las reglas, y nada más. Sin partidas de grandes maestros, sin manipulaciones humanas. Lo dejaron entrenar unas pocas horas, y en ese tiempo, alcanzó un nivel de conocimiento ajedrecístico muy superior al del mejor software ajedrecístico previo. Es decir, el conocimiento humano ajedrecístico atesorado durante siglos fue sobrepasado en dos días por un algoritmo que aprendía por su cuenta, que desarrolló aperturas hasta niveles desconocidos previamente, que descartó otras que los humanos habíamos jugado durante siglos.

Ya no podemos creernos el ser más inteligente del universo

Puede parecer triste, pero no lo es en absoluto. Por supuesto es una cura de humildad, pero más allá de que ya no podremos creernos el ser más inteligente del universo, es extraordinariamente interesante. Porque ahora cualquier persona puede jugar y aprender de los mejores, y antes eso era muy costoso, y muy pocos podían permitírselo. Cuando nuestra vida peligre y debamos entrar en la sala de operaciones, ¿quién preferirá que le opere el mejor cirujano solo porque sea humano, sabiendo que el pulso a veces le tiembla, que a veces descansa mal por las noches, que no tiene la precisión nanométrica del robot?

@ Javier Nodras (2020)