¿Por qué escribo?

¿Por qué escribo?

El oficio de escritor es curioso, muy curioso. La mayoría de los escritores se sienten en la obligación de plantearse y responder a la pregunta de ¿por qué escribo? Seguramente, también se la hacen los bomberos, los astronautas, los administrativos y los inversores. Parece que cuando te dedicas a actividades artísticas, tan poco lucrativas como la escritura, la pintura o el ajedrez, tan poco exitosas salvo honrosas excepciones, resulta tan extraño a ojos de los demás que la respuesta no es “para ganarme la vida” que debe haber algún otro tipo de motivación interna que nos impele a escribir, sabiendo que lo que tenemos que contar les interesará probablemente a muy pocos. Y sin embargo, seguimos escribiendo, jugando al ajedrez y pintando.

Responderé a la pregunta. Escribo porque respiro, y dejaré de hacerlo cuando deje de respirar, no antes. Escribo porque leo, porque es mi forma de reflexionar, de espantar demonios internos; escribo porque no hay nada que me haga más bien y que sea tan barato.

Este blog que ahora inicia tiene varios objetivos:

  • Me gusta compartir mis demonios. Es una forma de hacer más llevaderos sus embates, y es extraordinariamente gratificante saber que lo que has escrito ha llegado al alma de otra persona (a mí me pasó muy pocas veces, pero las recuerdo con enorme gratitud todas y cada una de ellas).
  • Difundir entre otros progenitores las historias que he escrito para mis hijos, en la confianza de que si les ha gustado a ellos, mis primeros lectores, les puede gustar también a otros.
  • Compartir mis proyectos, el último libro que he empezado, la última idea que se me ha ocurrido, por muy poco razonable que pudiera parecer.
  • Hablar y escuchar a los que me leen, saber qué opinan, qué les gusta de lo que digo y, sobre todo, qué no les gusta.
  • Imponerme la disciplina de escribir con cierta periodicidad, para así obligarme a seguir haciéndolo. La pereza es un enemigo declarado mío y ya me ha ganado demasiadas batallas. Seguro que, con tu ayuda, ésta no será una de ellas.

 

¿Por qué escribo? | Javier Nodras

 

Para despedir esta entrada, daré una respuesta metafórica. Escuché una vez una historia que contaba que…

«Se encontraron una rana y un escorpión un río que debían cruzar. El escorpión no sabía nadar, la rana sí, por eso, el escorpión le pidió a la rana que le ayudara a cruzarlo. La rana desconfió, y le preguntó al escorpión:

  • ¿Y cómo sé que no me picaras cuando te lleve a las espaldas?
  • Porque moriremos ambos, tú por mi mordedura y yo ahogado -le respondió el escorpión.

Así convenció el escorpión a la rana, que empezó a nadar hacia la otra orilla con el escorpión a sus espaldas.

Cuando estaba en mitad del río, la rana sintió un dolorosísimo picotazo en su espalda, y sintiendo como el veneno lo aniquilaba velozmente, justo antes de morir tuvo fuerzas para preguntarle al escorpión:

  • ¿Por que lo has hecho?
  • Está en mi naturaleza -respondió el escorpión escritor.»

 

Ése es, en resumen, la única explicación posible. Está en mi naturaleza escribir.

@ Javier Nodras (2019).

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